Auditoría lunar. llena en sagitario 2026
Cuando el conocimiento se vuelve dirección: aprendizajes sobre el liderazgo, la visión y el desarrollo empresarial.
ATN’ a la directora,
la empresaria
o la autogestiva,
Hay una escena que recuerdo con mucha claridad y que conocen bien mis terapeutas, mis maestras de escritura, compañeras de círculo y más grupos de apoyo: tenía alrededor de nueve o diez años cuando, después de levantar la mano y comentar algo sobre un cuento de un pato, el maestro David me dijo que me callara, que era una tonta y que no sabía nada. Recuerdo algunos otros detalles, pero no más.
Lo que sí recuerdo claramente es la sensación de la exposición y el retortijón en el estómago, también la emoción de querer participar y la sensación de que eso no era bienvenido. No sé si fue inmediatamente después de que me dijo eso o esperé a que terminara la clase, pero fui en persona a pedir hablar con el director de la escuela a acusar al maestro y después ya no tengo memoria de qué pasó.
Ya aquí escribiéndolo y cayendo en cuenta de todo eso, quizá fue ese el primer momento donde se instaló en mi LA mirada autocrítica y adquirí la misión de nunca más ser tomada por tonta y de ser posible, jamás volver a ser expuesta de esa manera… aunque eso significara dejar de compartir mis pensamientos más profundos.
La verdad eso me duró hasta que, después de los mediocres, los verdaderxs maestrxs comenzaron a presentarse: la alumna siempre estuvo lista y mi bendita curiosidad más terca que nunca, porque a pesar del miedo a equivocarme, a verme ignorante o a no saber suficiente, me permití seguir haciendo preguntas, aunque no siempre ha sido fácil.
Y si miro mi vida hacia atrás, encuentro una constante: siempre he buscado maestrxs que me ayuden a COMPRENDER aquello que no logro nombrar, aquello que existe pero no es tangible. Reconozco que he tenido oportunidad de tener una buena educación gracias al trabajo de mis padres, quienes además de grandes vendedores, son maestros también. Ellos mismos me han invitado a buscar las mejores guías de lo que busco aprender y por ello, estoy eternamente agradecida.
Desde maestras de pintura, dibujo, piano o manualidades que proponía mi mamá. excelentes maestrxs de español que siempre me inclinaron a las humanidades, hasta los que conocí en la licenciatura cuando ingresé a lingüística y literatura hispánica que dejé trunca después de 6 semestres (jiji), después cuando estaba empleada seguí buscando clases de escritura de poesía y cuento. Cuando mi trabajo exigió más retos, comencé a trabajar mano a mano con excelentes mentores de temas específicos de la profesionalización de empresas, así como de desarrollo y dirección empresarial: primero el ‘capital humano’ y sus indicadores administrativos, después la ingeniería industrial con sus procesos todos hermosos y su pensamiento frío que me saca de mis casillas pero que sé necesario. Más adelante me asesoraron en logística, me capacitaron en dirección de proyectos y llegaron lxs especialistas en el intercambio, me guiaron estrategas que hacían mentoría de negocios de esas marcas chonchas, con gerentes y directoras comerciales que me volaron la cabeza con su forma de entender la venta y el mercado. También me formé en pensamiento estratégico empresarial y cuando todo comenzó a irse al carajo, no dudé en buscar a las mejores maestras espirituales: sonido, canto y uso de voz, biodanza, danza ritual, movimiento auténtico, autoconocimiento, astrología, reiki, tarot, senderos iniciáticos y costura para zurcir un poco el daño.
Y a ver, como ya lo dije arriba, lo que pasaba es que YO NO COMPRENDÍA NADA y a veces sigo sin, pero va cada vez mejor. Mi búsqueda, como la de muchas, no ha sido fácil, no se ha tratado de coleccionar cursos, ¡por favor! No negaré lo básica que puedo ser, pero no en este rubro. O sea, esto es mi deseo genuino porque venus en géminis. YO AMO APRENDER sí, soy por siempre una eterna aprendiz ¡Sí!, y ya les contaré en otra historia mi eterno amor por Mercurio. En realidad lo que quiero compartirles es otra cosa y creo que hacia allá voy.
Ser alumna es algo en lo que me reconozco con facilidad, un lugar que, con sus retos, también es un lugar cómodo. Lo que de verdad me ha costado trabajo es reconocerme como maestra y parte del liderazgo femenino consiste en reconocer cuándo seguimos siendo alumnas y cuándo -y en qué- podemos acompañar a otras.
Durante mucho tiempo no he tenido problema en sentarme frente a alguien y aprender, involucrarme en la clase y hacer las preguntas más tontas que se me ocurran sin miedo y con genuino interés (desde la primaria jaja). Lo difícil ha sido mirarme honestamente y reconocer que durante toda mi vida, también he sido maestra, guía y acompañante de mi familia, mis compañerxs, amigxs, de diferentes becari@s que capacité como líderes, jefes de área, equipos de trabajo y algunos círculos cercanos. Y aunque no siempre ha sido con consciencia (hasta que me licencié como maestra en la enseñanza del inglés y el español y en capacitación constante porque ya sabemos que #eternaaprendiz), sí he tenido que aprender a reconocer y VALORAR estos momentos de mi historia, a mirarlos con respeto y a entenderlos como parte importante de MI trayectoria.
También pasa que eso en lo que ya tenemos maestría o se nos da ‘facilmente’ tendemos a darlo por sentado y a no reconocerlo como valioso al momento de ya estar dirigiendo empresa, poniendo precio a las cosas que hacemos y de las que somos expertas, btw. Sí, claro que impacta en el precio, pero también en nuestra filosofía, en quienes somos y lo que representamos y cómo eso, a su vez, impacta y repercute directamente en lo que vendemos o intercambiamos, nuevamente axis géminis-sagitario en el mundo empresarial.
Entonces al escribir hoy sobre esta confrontación entre:
La alumna que siempre ha buscado comprender (con su heridas, errores e historia) con la maestra que siempre ha enseñado (con sus heridas, errores e historia).
Y entre mi visión y mi filosofía empresarial con lo que intercambio en el mercado
y cómo toda esta historia de aprendizaje, maestrxs, curiosidad y facilidad de enseñanza me ha traído hasta este momento de auditoría lunar bajo esta expansiva luna llena en Sagitario y a compartirles mis hallazgos:
AUDITORÍA LUNAR: LUNA LLENA EN SAGITARIO
Periodo analizado: desde la luna nueva en sagitario allá cuando entraba a 3ro de primaria allá por el 1993 mas o menillos, hasta esta luna llena en sagitario mayo 2026.
Descripción:
Esta luna llena dirige nuestra atención hacia un aspecto fundamental para cualquier empresaria, directora o mujer que se encuentra en el proceso de descubrir su liderazgo, así como su capacidad de dirección y desarrollo empresarial: el aprendizaje. Porque ninguna empresa crece más allá de la capacidad de aprendizaje de quien la dirige y tampoco existe una filosofía empresarial que no haya sido construida a partir de la experiencia.
Detrás de cada decisión, existe una forma particular de comprender el mundo. Una visión que se ha ido construyendo a partir de lo que aprendemos, a lo que hemos estado expuestas, las preguntas que hacemos, nuestros maestrxs, los errores que atravesamos y las experiencias que logramos integrar.
Aquí compartimos los hallazgos de esta auditoría lunar:
- Nuestra expansión es resultado de qué tanto hemos nutrimos la curiosidad.
Cuando dejamos de hacer preguntas, dejamos de expandir nuestra mirada. Cuando nutrimos nuestra curiosidad, la protegemos de la vergüenza, los juicios o cuestionamientos ajenos, los caminos comienzan a revelarse, lxs maestrxs aparecen y nuevas perspectivas amplian nuestra manera de comprender el mundo.
- Buscar guía nos permite acceder a una sabiduría que nos llevaría muchos años adquirir.
Hay experiencias, errores y aprendizajes que no siempre tenemos que descifrar ni procesar todo solas. Al pedir ayuda, también asumimos el rol de alumna. Eso también nos humilda y nos permite acelerar de manera profunda nuestro propio proceso, no para ir más rápido, sino para comprender mejor y nutrir nuestra visión.
- Descubrimos que la visión y dirección son más que un documento de estrategia empresarial
y se construye a partir de todo aquello que hemos aprendido, cuestionado, vivido, observado y transformado. Nuestra filosofía empresarial es el resultado de cientos de conversaciones, experiencias, lecturas, errores, maestros y decisiones que poco a poco fueron dándole forma a nuestra manera de comprender el trabajo, el intercambio, el crecimiento y la creación de empresa.
- Cuando lo que ponemos a la venta no está alineado con nuestra visión, ni refleja claramente nuestra propuesta de valor, aparece una sensación de fragmentación y
sentimos que algo no termina de encajar, que nuestras acciones avanzan en una dirección mientras nuestras convicciones apuntan hacia otra. Pero cuando ambas logran encontrarse, el intercambio, la venta y todo el proceso comercial, adquieren mayor sentido y una sensación mucho más clara de propósito.
- Descubrimos que aquello que se nos da con facilidad es parte de nuestra experiencia profesional y toca reconocerlo como parte de nuestra maestría.
Tendemos a pensar que si algo nos resulta natural, entonces no tiene tanto valor. Sin embargo, muchas veces nuestras mayores fortalezas se encuentran exactamente ahí: en aquello que hacemos con tanta naturalidad que olvidamos que no todo el mundo puede hacerlo.
- La alumna y la maestra son capacidades que conviven.
La alumna mantiene viva la pregunta, la curiosidad y la disposición para seguir aprendiendo. La maestra transmite experiencia, comparte perspectiva y ayuda a otros a recorrer el camino. La directora necesita de ambas para seguir construyendo, criterio empresarial y estratégico, liderazgo y visión sin perder la capacidad de aprender.
- No todos los conocimientos que admiramos están listos para convertirse en filosofía propia.
Entre aprender algo, comprenderlo y construir una visión existe un proceso de digestión que requiere tiempo, práctica y experiencia. Es fácil entusiasmarse con una idea nueva, una metodología o una verdad recién descubierta y querer incorporarla inmediatamente a nuestra forma de trabajar. Quizá uno de los grandes aprendizajes ha sido recordar que una verdad no sirve de mucho si no se vive lo suficiente como para descubrir el lugar que ocupa en nuestra visión.
Ajustes claves
Pregúntate y responde.
¿Qué parte de todo lo que has aprendido ya está lista para convertirse en dirección? (¡sí, esa hacia donde apunta la flecha del centauro!)
¿Qué conocimiento sigues buscando afuera que quizá requiera experiencia e integración más que información?
Conclusión.
No todas las alumnas están llamadas a enseñar, eso es claro. Pero toda directora sabe que la creación de empresa implica convertir conocimiento, experiencia y aprendizaje en una dirección clara, una visión empresarial con estructura y una forma propia de liderazgo, mientras va aprendiendo y transmitiendo su propia filosofía en el juego del intercambio.

